Publicidad

Air + Au Revoir Simone, Razzmatazz, Barcelona (30-11-2007)

Muy apropiada la elección de Au Revoir Simone como teloneras de Air. La propuesta musical de las tres jóvenes de Brooklyn se basa en el juego de sintetizadores, pero sin pretender la creación de densas atmósferas musicales, cuestión en la que los franceses Air ya se bastan por sí solos.


En consecuencia, las melodías electrónicas que nos ofrecieron por espacio de media hora Au Revoir Simone, de una frescura juvenil casi rayana en lo naïf, se nos antojaron como oportunamente agradables. No en vano, el grupo (las tres chicas cantan y manejan los teclados) define su propia producción como “música electrónica cálida y orgánica con voces femeninas”. Para la ocasión contaban con el repertorio de su nuevo disco (“The bird of music”, 2007) del que ofrecieron, entre otros temas, “Sad Song”. El trío gestionó con inteligencia sus respectivas voces, lo que minimizó un tanto el exceso de bases pregrabadas. A destacar, como la ovación del público se encargó de subrayar, la interpretación de “Stay golden” (“Verses of comfort, assurance and salvation”, 2005).


Ya con la Sala 1 del Razz llena a rebosar, hicieron su aparición en escena los dos componentes de Air: Jean-Benôit Dunkel (teclados, voz) y Nicolas Godin (guitarra, bajo, voz). Para la ocasión se hicieron acompañar de un segundo teclista, otro guitarra y un más que correcto baterista. Air realizan un pop electrónico altamente deudor de la música ambiental y del uso de los sintetizadores que gente como Jean Michel Jarre o Vangelis popularizaron en los 70’s. Durante 1h y 20’ el dúo hizo un breve repaso a su carrera, destacando los temas de su último trabajo, “Pocket Symphony” (2007). En este su cuarto álbum de estudio (si exceptuamos la banda sonora de “Vírgenes suicidas”), JB y Nicolas han efectuado un retorno a las atmósferas musicales de sus comienzos, enriquecidas con influencias de la música oriental. Entre otros temas, sonaron “Once upon a time”, “Left bank” y “Mer du Japon”. El concierto también ofreció algunas píldoras de sus anteriores trabajos, como fue el caso de “Electronic performers” (“10.000 Hertz”, 2001) o las aclamadas por el público “Alone in Kyoto” (“Talkie Walkie”, 2004; también presente en la banda sonora de “Lost in Translation”) y “Playground love” (single de la otra banda sonora que compusieron para la Coppola), ésta en formato abreviado e instrumental. Los bises nos depararon un último guiño a su disco de debut, “Moon Safari” (1998), con la ejecución de “Sexy Boy” y de un mareante “La femme d’argent”. Si la iluminación fue correcta (aunque bastante sobria), el sonido no resultó brillante, aunque la sincronización de los componentes de la banda con las bases grabadas fue impecable. Aunque en líneas generales presenciamos un buen concierto, quizás se echó en falta un poco más de riesgo en su puesta en escena por parte del dúo francés, que aportara algo más de espontaneidad a su estudiado directo.

 

To Top