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Phantasma: Desolación – Larga vida al hombre alto

Autor: | @JorgeABertran

Es una buena noticia que se estrene la quinta entrega de una saga tan entrañable como Phantasma, serie de terror verdaderamente atípica. Se diferencia de otras franquicias de horror en varios aspectos, el primero de ellos es que su creador, Don Coscarelli -responsable de la fantasía de bajo presupuesto El señor de las bestias (1982)- ha mantenido el control de su obra, a diferencia de Tobe Hooper con La Matanza de Texas (1974) o Wes Craven con Pesadilla en Elm Street (1984). Otro elemento diferenciador es el protagonismo de un niño, lo que aporta otra mirada a estos films, muy lejos del slasher de Halloween (1978) o Viernes 13 (1980). Lo que nos lleva a otro elemento único de Phantasma: mientras otras sagas han ido cambiando a sus protagonistas -manteniendo siempre al monstruo- aquí hemos visto a los personajes principales envejecer. Así, el pequeño Mike (A. Michael Baldwin) que vimos en la primera entrega, en 1979, es en esta quinta película un hombre de más de 50 años, algo así como el Antoine Doinel del terror. Esta fidelidad de los actores debe ser única: también repiten Jody (Bill Thornbury) y por supuesto, el imprescindible Reggie (Reggie Bannister), un heladero con coleta que es algo así como mezclar a Han Solo (Harrison Ford) con el Ash (Bruce Campbell) de Evil Dead. Este último se convierte en protagonista absoluto de esta quinta entrega que ahora podemos ver en cines y en plataformas digitales -toda la serie está ahora mismo en Movistar+-. Estamos ante una secuela absolutamente imprescindible para los fans, aunque, por primera vez, no dirige Coscarelli, aunque produce y escribe el guión asegurándose de que las constantes de la serie se mantienen: vuelven las pulidas bolas plateadas asesinas; Reggie coge la guitarra -como siempre-; el Hombre Alto dice eso de “boyyyyyy”; y también regresa el Plymouth Barracuda de 1971, que en la primera película era actual y ahora es vintage. El nuevo director, David Hartman -con experiencia como realizador de series animadas como Transformers: Prime- no tiene el ojo fotográfico de Coscarelli, ni su extraña sensibilidad arty que, mezclada con el terror de serie B y un argumento de sci fi pulp hicieron de Phantasma (1979) una película inclasificable. En 2017, la textura del vídeo de alta definición y los efectos digitales restan enteros a la propuesta que, sin embargo, gana interés conforme se va desarrollando la trama, gracias al guión firmado por Coscarelli y Hartman, que reincide en otro aspecto particular de esta serie: la ruptura voluntaria de lo racional, de lo que separa la lógica de la luz diurna de los terrores nocturnos de sueños y pesadillas. Esta frontera difusa -que conoce muy bien David Lynch– encuentra una explicación de ciencia ficción en los universos paralelos y la teoría de cuerdas. Una idea coherente con el espíritu de una película necesariamente crepuscular, por la edad madura de sus héroes: si en la cinta original estábamos ante un niño que tiene miedo a la muerte, ahora es Reggie, en la tercera edad, el que se enfrenta al fin de todo. Eso sin olvidar la naturaleza testamentaria del film, cuyo hombre del saco, Angus Scrimm, legendario Hombre Alto, de la estatura de un Freddy Krueger o Jason Vorhees, falleció justo antes de su estreno. A él va dedicada la película.

 

 

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