Publicidad

Luke Cage – Temporada 2 – Historias del Harlem

Autor: | @JorgeABertran

Vuelve Luke Cage tras una primera temporada digna –aunque lejos de la altura de Jessica Jones o Daredevil– retomando una historia, recordemos, que comenzaba en la primera entrega de Jessica Jones y continuaba en The Defenders, serie sobre estos mismos justicieros, reunidos. Los personajes de Marvel Studios en Netflix se definen como una variante realista, urbana y menos fantástica de superhéroes como Los Vengadores. Otra característica particular es el apego de estos justicieros por su barrio, aquí Harlem, en Daredevil, Hell’s Kitchen, y en todo caso, a un entorno realista como Nueva York. Nada que ver con los escenarios cósmicos de Thor o Doctor Extraño. Este empeño ha dado sus frutos en series verosímiles, aunque buscando ese realismo se haya llegado a extremos como no enseñar el traje de Daredevil hasta el último capítulo de su primera temporada. Precisamente, en esta descompresión narrativa encontramos el gran defecto de estas ficciones, algo evidente en la primera entrega de Luke Cage, de desarrollo bastante lento. Esta segunda temporada, de nuevo con el guionista y productor Cheo Hodari Coker como front runner, reincide en las virtudes y defectos ya mencionados. Hay momentos interesantes en cada capítulo, lamentablemente separados por muchas escenas que se antojan innecesarias, reiterativas, de relleno. Mucho diálogo y no demasiada acción en una ficción que, eso sí, tiene una personalidad muy marcada: su clara apuesta por la cultura afroamericana y los problemas raciales; personajes femeninos fuertes; un héroe con sombras y con dificultades para saber lo que debe hacer; y actuaciones musicales en casi cada capítulo, de artistas como Joi, D-Nice, Gary Clark Jr., Esperanza Spalding, Christone ‘Kingfish’ Ingram, Ghostface Killah, Stephen Marley, Faith Evans y Jadakiss, KRS One, o Rakim. Todo esto suma para conformar una temporada irregular, que se habría beneficiado recortando su duración y que resulta, francamente, prescindible. Comento ahora cada episodio, con spoilers.

Soul Brother #1. Una secuencia de acción como apertura pretende engañarnos, ya que el resto de este primer capítulo se compone de escenas de diálogo entre los personajes. Curiosamente, detrás de la cámara está la actriz Lucy Liu. El argumento propone situaciones que luego se desarrollarán y ubica a los personajes que vuelven de la temporada anterior y presenta nuevas incorporaciones. La fama de Luke Cage (Mike Colter) ha cambiado su vida: le piden selfis por la calle, los narcos le han puesto su nombre a unas papelinas de droga, y aparecen oportunidades de negocio. Los problemas económicos de Cage se comentan reiteradamente, mientras sus enemigos, de nuevo Mariah Dillard (Alfre Wooward) y Shades (Theo Rossi) pretenden hacerse ricos. Aparece un nuevo enemigo, Bushmaster (Mustafa Shakir), que aquí apenas se presenta, pero que parece una variación menor con respecto a los ya vistos Cottonmouth y Diamondback. Este “nuevo” villano tiene, al menos, un marcado acento jamaicano. La serie recupera la intención de hacer de Harlem un personaje más, vuelven también esas actuaciones musicales que reivindican la cultura afroamericana. Se reincide en la importancia de figuras paternas, como el predicador, directamente padre de Luke Cage -el fallecido Reg E. Cathey-, o la barbería como punto de encuentro del barrio –herencia de otra figura paterna, Pop (Frankie Faison)-. Todo esto es interesante. Pero también hay momentos desafortunados: el baile con Claire Temple (Rosario Dawson), que lleva a una escena sexual no demasiado necesaria –solo sirve para ver el cuerpazo de Colter-, o cómo descubren la identidad de ‘El Tercero’, narco dominicano, Arturo ’El Rey’ Gómez III, jugando con el español y el inglés. 6/10

Straighten It Out es un segundo episodio irregular, pero bienvenida sea esa secuencia de humor en la que Luke Cage despliega nuevos poderes -tras sobrevivir a una explosión en el capítulo anterior- en busca de un patrocinador como Nike. El atractivo sexual de Cage, bajo cuyo influjo cae una vecina cotilla de la tercera edad, también tiene su gracia. Aquí Cage se enfrenta a problemas sociales, reales, como la violencia machista y doméstica que ejerce Cockcroach (Dorian Missick). Apuntemos la inteligencia de mostrarnos el rostro aterrado del niño, primero ante la violencia de su propio padre contra su madre, pero también cuando es Cage el que golpea a su progenitor, aunque sea para hacer “justicia”. Pero hay también momentos poco afortunados, como el conflicto emocional entre Mariah Dillard y su hija; escenas innecesarias como la conversación entre Claire Temple y Bobby Fish (John Cephas Jones); o apresuradas, como la forma en la que Shades despacha a Arturo ’El Rey’ Gómez III. La subtrama que se refiere a Misty Knight y la amputación de su brazo podría ser más interesante, y no parece verosímil que sus compañeros de trabajo le hagan bromas al respecto -“¿Quieres que te eche una mano?”-. Tampoco resulta demasiado convincente la fuente de los poderes de Bushmaster, que tienen su origen en hierbas compradas en un herbolario, casualmente el mismo que regenta la hija de Mariah. 5/10

Wig Out introduce en la trama el tema de la violencia, algo inusual si hablamos de superhéroes. La paliza que Luke Cage da a Cockcroach le da una dimensión real e incómoda a la violencia lúdica de estos personajes. No solo eso, esa agresividad se traduce en el episodio como el síntoma de varios problemas sociales: el racismo, la infancia complicada de Luke -su relación con su padre, ahora un párroco- y se transforma en violencia machista en su relación con Claire, con sus propios traumas por la relación que tuvieron sus padres. Estos conflictos internos del personaje se hacen externos en su enfrentamiento con Bushmaster, jamaicano empeñado en dominar Harlem. Todo esto está contado sin demasiado ingenio, pero es sin duda lo más interesante del argumento. Una trama secundaria se ocupa del intento de Mariah Dillard de hacerse legal, dejar el crimen, y de lavar su imagen recuperando su relación con su hija. Lo mejor, la dualidad de Mariah, por un lado, la fachada de benefactora pública, y por el otro, sus tácticas de mafiosa -cuando extorsiona a un ejecutivo de la empresa que quiere controlar- y su relación con Shades. Por último, Misty Knight sigue luchando para sobrellevar la pérdida de su brazo, y ahora recurre a su amiga Coleen Wing (Jessica Henwick) para pegarse con algunos machirulos de bar. Ambas son una de las parejas míticas del cómic Marvel de los años 70. 7/10

I Get Physical básicamente habla de héroes, de modelos para la comunidad afroamericana -huérfana de referentes en la cultura popular -cómics, películas, televisión- hasta la aparición de personajes como Black Panther o de la blaxploitation de los 70 -como el propio Luke Cage-. Aquí se habla de Muhamed Ali, Mike Tyson, o -para los jamaicanos- el corredor Usain Bolt, que se convierte en un running gag -nunca mejor dicho-. El propio Cage se ha convertido en uno de esos héroes. Pero el guión juega con una idea interesante: esa misma comunidad necesitada de referentes, está deseando verles caer, quizás como un reflejo inconsciente de su baja autoestima por haber estado marginados y explotados durante siglos. Cuando el vídeo de Bushmaster, derrotando al protagonista, se hace viral, todos celebran la caída de Cage. Quizás, simplemente somos así. 6/10

All Souled Out. El realismo siempre ha diferenciado a los superhéroes Marvel de los de DC Comics. Batman es millonario, pero Peter Parker siempre tuvo problemas para pagar el alquiler. Luke Cage nació en los cómics de los 70 como Power Man, héroe de alquiler, de origen humilde, afroamericano y por lo tanto marginado. Expresidiario, alquilaba sus superpoderes como una especie de detective privado. Esta carga social de los tebeos se traslada a esta serie, en la que Luke Cage no tiene dinero para pagar al villano, Cockcroach, que le ha demandado por agresión y lesiones: eso nunca le pasó a Superman. Aquí Cage se busca la vida -reaparece Foggy Nelson (Elden Henson) de Daredevil- como abogado y hay tanto humor como comentario social. Paralelamente, la mafiosa Mariah Dillard tiene suficiente poder económico para levantar una fundación de la nada, que le servirá para lavar su imagen. Para ello necesita recuperar la relación con la hija a la que abandonó. A pesar de la originalidad de estos planteamientos, no resultan demasiado entretenidos en su desarrollo. Contrastan con la adquisición de un brazo biónico por parte de Misty Knight, una idea sci-fi de serie B. La historia no se detiene demasiado en el brazo, por no decir nada. Importa poco. Este episodio ofrece las primeras buenas ideas de la temporada: el millonario fan de Luke Cage, Piraña Jones (Chaz Lamar Shepherd), que le ofrece dinero por hacer un “bolo”; apuntemos también la elegante forma en la que la Misty Knight se relaciona con su memoria sobre el policía corrupto Rafael Scarfe (Frank Whaley) y cómo esos flashbacks van marcando sus decisiones morales en el presente; o la primitiva amenaza de Bushmaster, colocando en picas las cabezas de sus enemigos para asustar a Mariah Dillard. 8/10

The Basement utiliza la tensión del estallido de violencia que parece a punto de ocurrir para proponer, realmente, un argumento casi de tesis, en la que los personajes se enfrentan en escenas de diálogos. El tema es, sobre todo, si se puede justificar el uso de la violencia para conseguir ciertos fines o simplemente sobrevivir; la validez de un código ético, de respetar la Ley o del deber hacia la comunidad a la que perteneces. Mientras los jamaicanos buscan a Luke Cage y a Piraña, estos discuten sobre estos temas. Esto ocurre con Misty Knigth, primero con el capitán Tom Ridenhour (Peter Jay Fernandez), luego con el doctor Gabe Krasner (John Scurti); el propio Rindehour tiene una conversación con Mariah Dillard, a la que conoce de su juventud, antes de que sus caminos se separasen; paralelamente, Bushmaster es cuestionado por Anansi (Sahr Ngaujah); por último, y sin duda lo mejor, descubrimos el secreto de esa pareja salida directamente de los cómics, Shades y Comanche fueron amantes en prisión. Una escena y una idea que eleva un episodio que se podría definir como “de relleno”. Tras esto pasan cosas: una secuencia de acción en la que Cage debe escapar con Piraña; Misty toma una decisión trascendental y abandona la policía; Shades reitera su compromiso con Mariah; Cage se reencuentra con su padre y le pide ayuda. Hasta ahora la acción se ha dilatado y estirado, pero repentinamente todo se precipita hacia un duelo con Bushmaster que lleva a un cliffhanger de libro. 7/10

On and On demuestra lo irregular que es Luke Cage como serie. Este episodio resuelve muchos hilos argumentales, pero lo hace de forma poco inspirada. Cage salva la vida y despierta de su letargo, porque sí. El cliché sería que las frías aguas del río le despiertan del efecto de las drogas de Bushmaster. Luego veremos a Cage hacer equipo con Misty Knight, que por fin hace uso de su brazo biónico. Atención porque vienen spoilers. Comienzan a morir los personajes de esta segunda temporada, desvelándose como meros McGuffins: Piraña es decapitado, el capitán Rindehour -que incoherentemente, después de intentar echar del cuerpo a Misty, busca que vuelva- muere a manos de Comanche, quien a su vez cae tiroteado por Shades, en el único momento salvable del capítulo. Antes, un montón de escenas mal resueltas que no llevaban a nada. Además, Mariah Dillard lo pierde todo. 5/10

If It Ain´t Rough, It Ain´t Right. Lo mejor de este capítulo es la recreación de la muerte de Comanche y del capitán Ridenhour, cuya puesta en escena lleva la sala de interrogatorios a la escena del crimen, con Misty Knight narrando y ejecutando los disparos. Luego, un par de escenas para el lucimiento de Mariah Dillard: ante las ruinas de su casa, se enfrenta a su amor, Shades, como siluetas entre la ceniza. Salen a la luz todas las dudas de una pareja, la desconfianza en el otro, la inseguridad personal. La relación entre ambos personajes es atípica y tiene interés. Luego Mariah se enfrenta a su hija, contándole la historia de su familia. Misty Knight acaba su arco de personaje y se convierte en la jefa de policía, pero Bushmaster va a por todas y obliga a los protagonistas a huir. Se convierten en fugitivos, otra vez. 6/10

For Pete´s Sake. Otro episodio en el que los protagonistas están sitiados por el villano Bushmaster. En realidad no ocurre gran cosa, no hay enfrentamientos, y los guionistas se las ingenian para establecer conflictos entre los personajes aislados: el intento de que Mariah Dillard se entregue y confiese; la conversación entre Luke Cage y su padre; Misty Knight y su superior en la policía. Muchos diálogos y poca acción dramática. El objetivo es estirar la trama, el medio, profundizar en los personajes, pero el resultado no es precisamente estimulante. Un capítulo que resulta aburrido y que solo brilla, de nuevo, en una densa escena dramática, casi teatral, en la que Mariah Dillard se confiesa, por fin, a su hija, desnudando todos sus secretos e inseguridades. Un momento potente, aunque roza el melodrama. Luego, la batalla -que debería ser definitiva, pero no- entre Luke Cage, Bushmaster y sus esbirros, no es espectacular, ni emocionante, ni ingeniosa. En cambio, el monólogo de Bushmaster en el furgón policial, sí que es potente. 5/10

The Main Ingredient. En las series Marvel de Netflix suele haber dos arcos dramáticos, entrelazados, que casi dividen cada temporada en dos. En la entrega anterior de Luke Cage, este se enfrentaba primero a Cottonmouth (Mahershala Ali) y luego tenía que vérselas con Diamondback (Erik LaRay Harvey), que tomaba el relevo, dándole un nuevo aliento a la historia. En esta segunda tanda de episodios del héroe de Harlem ocurre algo similar: Bushmaster ha sido derrotado, pero en lugar de ser presentado un nuevo villano, nos cuentan que el jamaicano ha escapado y amenaza con volver con fuerzas renovadas. Esto, la verdad, no funciona demasiado bien. Tras 9 capítulos de una historia que se antoja estirada, seguir tirando del hilo del mismo villano resulta poco interesante. Por si fuera poco, Mariah Dillard -ahora Mariah Stokes- recupera su imperio, por lo que lo que nos han contado sobre su caída, se queda en nada. Por suerte, aparece por aquí Danny Rand (Finn Jones), más conocido como Iron Fist, que junto a Cage -también conocido como Power Man- permite que veamos -por fin- algunas secuencias de acción superheroica con sabor a team-up. Las escenas entre ambos son divertidas, sobre todo cuando reparten mamporros a los mafiosos de poca monta. Los diálogos entre ambos, de tono ligero y humorístico, no están mal tampoco, pero piden un ritmo más ágil y que los personajes hagan algo más que compartir la sobremesa tras un banquete de comida china. 7/10

The Creator. Lamentablemente, en este episodio ya no tenemos a Iron Fist, cuya aparición queda como un paréntesis, simpático, pero hasta cierto punto innecesario. Este capítulo desarrolla las consecuencias del estallido de violencia perpetrado por Mariah en el local de los jamaicanos que servía de referencia a Bushmaster. A estas alturas de la temporada, creo que la trama se ha alargado demasiado. Mariah, revelada ya como la gran antagonista de toda la serie, poco más tiene que aportar. Bushmaster reaparece y resucita. Una testigo clave debe ser protegida, lo que debería ser una oportunidad para generar tensión, porque su vida peligra y Luke Cage se convierte en su guardaespaldas. Pero esto se desaprovecha con escenas deslavazadas y momentos muy torpes: cuando la testigo desparece de la vista de Cage, queda a merced de Shades y luego vuelve a quedar bajo la protección del héroe. Todo esto ocurre en dos minutos y está muy mal contado. Mencionemos también unos flashbacks en Jamaica que explican, por fin, el asunto del que los personajes llevan hablando toda la temporada: cómo nace la rivalidad entre las familias de Mariah y Bushmaster y cómo este adquiere unos poderes que le han permitido enfrentarse cara a cara con un superhéroe. Si bien estos flashbacks son interesantes, me permito apunta que su lugar estaba al principio de la serie. No ahora. Creo que habría sido más provechoso conocer desde el inicio que Bushmaster no es un villano unidimensional; y entender mejor la historia de Mariah y su familia, no habría estado de más. 6/10

Can´t Front on Me. Si antes hemos sido testigos de una historia estirada que ha girado en torno a los mismos conflictos, este penúltimo capítulo de la temporada, necesariamente, está cargado de acción. La confesión de Shades repasa todo lo que hemos visto hasta ahora, sobre todo los disparos y las muertes. Black Mariah y Bushmaster juegan al gato y al ratón, con Luke Cage atrapado entremedias, lo que provoca un enfrentamiento con narcos chinos -que han creado una droga caníbal llamada Bushmaster, como al principio veíamos papelinas con el nombre de Cage-. En esta apañada secuencia de acción, Cage y Bushmaster hacen equipo, aunque uno respeta la vida, el otro no se anda con remilgos a la hora de matar a sus enemigos. Divertido. Luego Mariah prepara otra trampa: un gran concierto en el Harlem´s Paradise, al que acuden todos los implicados para enfrentarse en un gran duelo final, en el que Cage y Bushmaster vuelven a verse las caras como enemigos. Shades consuma su traición, Mariah es detenida finalmente, Bushmaster vuelve a escapar. 7/10

The Reminisce Over You. El último episodio de la segunda temporada de Luke Cage es inesperadamente interesante. Pero funciona mejor como el primero de una tercera entrega que como conclusión de la segunda. Este capítulo confirma que el personaje más importante de la serie es Mariah Dillar, una villana con muchos matices, rica en contradicciones, que experimenta el arco más currado de todo el reparto. Mariah en prisión es interesante, así como la idea de que su ausencia de Harlem hace peligrar el equilibrio de fuerzas criminales y pone en peligro el barrio. Otro acierto de la serie, que se confirma aquí, es que Harlem no es un simple escenario, sino que tiene entidad propia, con su historia y su idiosincrasia. Por último, se reincide en otro tema importante en esta ficción, el de los héroes afroamericanos, los ejemplos a seguir para la cultura negra. Sintomático que Cage, ahora dueño de Harlem, sustituya el cuadro de Notorius B.I.G. por uno de Muhamad Ali. La posible corrupción de Cage por el poder que ahora detenta, quedará para ser desarrollada en la siguiente entrega de la serie. Además, se cierran tramas secundarias como las de Misty Knight, Tilda, Shades, Bushmaster, y hasta Claire Temple. 7/10

To Top