Cass McCombs, Teatro Lara, Madrid (05/11/2019)

El trovador de ensueño

El californiano Cass McCombs encarna a uno de los músicos con mayor talento del panorama anglosajón en la actualidad, de esa hornada de músicos de los 2000 que practican el songwriting, ampliando los límites de la americana, el folk y otros géneros, pero con un sello personal muy bien modelado y magníficamente presentado.

Venía a presentar en salas (porque en mayo pasó por el festival Tomavistas) ‘Tip of the Sphere’ (Anti, 2019) publicado en febrero de este año. Un disco que afila su lado rock, y que amplía su factura preciosista del folk. Y lo hizo en el histórico y acogedor Teatro Lara acompañado de un trío sublime: especialmente la base rítmica (la bajista Noga Shefi mega concentrada  tocaba con los ojos cerrados, aportando unas líneas brillantes, pegadizas, flotantes, y haciendo buenos coros; y Alex Koford batería israelí con una rapidez y precisión dignas de elogiar, calculador del punto justo de sonar con pegada sin comerse al resto de instrumentos, más el  teclista Frank LoCastro aportando atmósferas y melodías fiel escudero del maestro) crearon una magia perfecta. Presididos por las guitarras y la voz de Cass, un maestro en crear armonías y en disparar riffs que rebotan en tu cabeza y reverberan como si no hubiera un mañana. Se desenvuelve con prestancia y frescura tocando la guitarra como si fuera cosa de niños. McCombs es experto en hacerte vibrar, en ese punto de conducirte al universo sonoro con una eficacia aplastante. Sí, es el poder teletransportador de la música.

Estábamos ante su segunda fecha de esta gira europea, tras iniciarla en Londres el sábado 2 de noviembre, y demostraron estar en forma: sonaron perfectos, bien engrasados y el cuarteto totalmente conectado. Exhibiendo las canciones de McCombs en su máximo esplendor. Empezaron con las dos primeras canciones del último disco, y desmenuzando este trabajo tan variado como rico con maravillas a lo folk como “Real Life”, y acudiendo enseguida a clásicos como “Bum Bum Bum”. Planea por su espectro el dream pop en piezas como “In a Chinese Valley” o el inicio de “Sleeping Volcanoes”, canciones ambas redondas. Magnífico suena en directo su último y flamante single “Confidence Man” que tiene un swing adictivo, que enlaza en tempo con ese gran clásico que es “County Line”, el cual versionaron en clave más acústica y ralentizada y con presencia clave de coros, igual de eficaz, pero algo menos arrolladora. Recuperó la maravillosa “Brighter”, balada también eficaz como efectiva, y “Big Wheel” de 2013. Buena presencia de su anterior disco ‘Mangy Love’ (Anti, 2016) con canciones como la ya mencionada Bum o “Laughter is the best Medicine” con ese Medicine resonando como mantra esencial, mensajes así nos concilian con la humanidad.

RMe decía mi amigo Roberto Berlanga, músico e ideólogo del sello Fikasound que me acompañaba en el patio de butacas, que ciertas melodías y riffs le recordaban a los primeros Dire Straits, pero diciéndolo con orgullo, porque no hay que menospreciar a bandas que abrieron caminos, aunque acabasen en el ‘mainstream’. También mencionaba a los Radio Futura. Curiosa comparación porque dudo que se conozcan entre ellos. Tales comparaciones no son deterministas, ni determinantes. Solo apuntan el registro eficaz a la par que personal de la propuesta. A mí me recordaba ciertos elementos de los geniales Captain Beefheart. En resumen, fue un concierto gozoso de esos que dejan huella. Pena de los asientos que quedaron sin ocupar. Peor para aquellos que dejan pasar desapercibidos creaciones musicales que maravillan el universo.

Foto: Blanca Orcasitas