Blood Orange, “Negro Swan” (Domino Records, 2018)

Cuando Dev Hynes finiquitó Lightspeed Champion para formar Blood Orange, nos encontramos con una propuesta muy clara, en la que el folk de su anterior proyecto daba paso a sonidos más propios de la música de color, y de Nueva York, la ciudad a la que se acababa de mudar. La Gran Manzana siempre ha sido una protagonista más en su música, y en todo lo que refiere a su estética. La sordidez vestida de cuero de su primer trabajo, y la pasión por los ochenta del segundo y el tercero, son dos buenos ejemplos. En su nuevo álbum sigue ahí, centrándose en esos sonidos que se acercan al soul, el r&b o el funk, pero hay algo que no termina de cuajar.

De todos es sabido que Dev Hynes es uno de los compositores más notables de la actualidad, tanto para sus propias canciones, como para las que escribe para otros. Pero en este trabajo parece que se ha centrado más en el concepto que en los temas. La idea era hacer un álbum que reflejara los muchos tipos de depresión negra, las continuas ansiedades de la gente de color y queer, y una vuelta a los traumas de la infancia. Eso sí, tratando de poner un poco de esperanza en cada canción. Hasta ahí, perfecto, nos parece una un hilo conductor estupendo para crear un gran álbum, pero ha fallado en lo más importante: las canciones.

Negro Swan” parece un disco hecho de retales, en el que pequeños trozos de canciones se van intercalando sin una sola pausa en sus casi 50 minutos de duración. Entre medias, hay sirenas que aparecen de improvisto, algún interludio, discursos sobre la familia, invitados especiales, como A$AP Rocky…La parte buena de esto, es que ha conseguido un sonido heterogéneo y coherente, al que, musicalmente, no se le pueden poner muchas pegas. Todas las bases, los saxos, los ritmos entrecortados, la delicadeza que presentan algunas de las composiciones, son excelentes, pero no ha sabido, o no ha querido, unirlo todo de una forma más convencional. Y es una pena, porque en las pocas veces que sí lo hace, logra dar con temas redondos, como es el caso de ‘Saint’, ‘Charcoal Baby’ o ‘Chewing Gum’. Lástima que no haga lo mismo con esa ‘Dagenham Dream’ tan bonita, o con esa ‘Out Of Your League’ tan Prince. Si las hubiera desarrollado un poco más, se habrían convertido en dos temazos incontestables.

Dev Hynes falla esta vez, pero, eso sí, a su favor, hay que decir que es porque ha corrido un riesgo y ha querido hacer el gran disco de su carrera. Lo malo es que se ha quedado a medias.