Ben Watt, “Storm Damage” (Caroline, 2020)

Cuarto trabajo en solitario del artista británico

Desde que Everything But The Girl se disolvieron, las carreras de Ben Watt y Tracey Thorn no han podido ir por caminos más diferentes. Ella, se ha quedado con la faceta más pop y más amable, y él, con el lado más introspectivo y reposado –salvo por sus coqueteos con mundos más electrónicos-. Pero eso ha cambiado un poco con el último trabajo de Watt, que parece que se ha cansado de ser el serio de la pareja. Aunque, con el pelotazo que editó Thorn hace un par de años, lo tiene complicado.

Storm Damage” es el disco más asequible de la carrera en solitario de Ben Watt. Y eso que, en un principio, debería ser de los más personales y relajados, ya que todas sus canciones están compuestas con el piano, y esta vez ha prescindido de Bernard Butler (ex Suede), que le acompañó en su anterior disco.  Pero, al final, metiendo un sintetizador por aquí, y una guitarra por allá –nada más y nada menos que la de Alan Sparhawk (Low) en esa preciosidad llamada ‘Irene’-, ha solucionado la papeleta estupendamente.

Se podría decir que estamos ante el primer trabajo de Watt que contiene un hit claro y abiertamente pegadizo. Se trata de ‘Figures In The Landscape’, todo un pelotazo, algo oscuro y elegante, que se desmelena en su estribillo con ese teclado brillante, y con Watt repitiendo sin cesar eso de “clap your hands”. Evidentemente, este tema, es una rara avis dentro del álbum, y el resto no va por ahí. Pero sí se podría decir que contiene temas más directos de lo habitual. Empezando por ese ‘Balanced On A Wire’ de tonos jazzy y misteriosos que abre el álbum; siguiendo con ‘Summer Ghosts’, que reincide un poco en ese sonido, pero que cuenta con estribillo más luminoso, y terminando con la deliciosa y esperanzadora ‘Sunlight Follows The Night’, donde los teclados vuelven a cobrar protagonismo.

El lado más introspectivo del álbum, que también lo tiene, está muy bien representando. Además, de muchas maneras. Porque, por un lado, tenemos el folk, algo pop, de ‘Retreat To Find’, y por el otro, algunas delicadas baladas con el piano como protagonista (‘Hand’ y ‘Festival Song’). Pero, hacia el final del disco, nos deja una pequeña sorpresa. Se trata de ‘You’ve Changed, I’ve Changed’, una estupenda balada sintética, que le acerca a esa elegancia sofisticada que tenían The Blue Nile a finales de los ochenta.

Reseña Panorama
Puntuación