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Actualizar el software puede dar problemillas, problemas y grandísimos problemas.

Seguro que en alguna ocasión os habéis tenido que aventurar a actualizar el software de vuestro ordenador, y seguro que en alguna ocasión el resultado ha sido más o menos desastroso. Para una persona sin muchos recursos a nivel de informática actualizar, por ejemplo, el sistema operativo del ordenador es arriesgarse a que el mínimo fallo dé al traste con nuestro cometido.

Por eso alguno de vosotros es fácil que hayáis lanzado plegarias a Santa Rita antes de instalar algo en el ordenador. Hay que decir que cada vez más las actualizaciones e instalaciones de programas son más desasistidas, y en la inmensa mayoría de casos no requieren de demasiados conocimientos, todo lo hace el programita correspondiente. Lo incomprensible, a pesar de la complejidad en el software que pueda albergar una central nuclear, es que una simple actualización provoque efectos como los producidos en la planta nuclear de Hatch, en Georgia (USA). Efectivamente, la actualización de un programa en el sistema de control de la central nuclear provocó nada más y nada menos que la paralización, el pasado 7 de marzo, de toda actividad. El nuevo software instalado, al ser reiniciado, provocó que el sistema identificara que no había agua para la refrigeración, por lo que automáticamente se paro la central. Que os sirva de consuelo.

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