«200 Discos de Bolsillo, 1977-91» Marcos Gendre, (Quarentena Ediciones, 2013)

Hay libros que son una tortura desde el inicio, y otros, en cambio, que se disfrutan hasta su última página. Y luego, existen unos pocos que van más allá, y sirven de punto de partida a nuevas lecturas, o como es el caso de este 200 Discos de bolsillo, haciendo que la obra siga presente para el lector mucho después de haberla terminado.

Y es que, en mi caso particular, hace semanas que terminé el libro, pero lejos de olvidarlo y pasar a “otra cosa”, su lectura me ha llevado a la confección de una auténtica y extensísima banda sonora que me esta acompañando este verano. Una colección de grupos y canciones formada por descubrimientos, reencuentros, grupos que había olvidado por completo, y agradables -otras no tanto- sorpresas y aventuras sonoras. Estoy seguro que cualquiera que se adentre en esta obra, publicada por Quarentena Ediciones, le sucederá lo mismo. Creo que no hay mejor elogio posible.

Estructurado por estilos-corrientes musicales y acotado a una trascendental quincena de años, 1977-1991, aquí hay mucho y muy bueno donde elegir. Su autor, Marcos Gendre, demuestra que su reivindicación del “formato pequeño” no solo es acertada sino necesaria, siendo capaz de reconstruir la historia -esa historia alternativa del subtítulo- de varios géneros y movimientos musicales con certeza y sobrados argumentos. 200, para ser exactos.

Pero 200 Discos de Bolsillo no dejaría de ser una original -por ocuparse del no muy habitual formato EP/sencillo-, pero a fin de cuentas una nueva lista de “imprescindibles”, facturada por alguien que se auto-erige en autoridad musical, sino fuera por su autor. Y es que Gendre rezuma entusiasmo en cada palabra -también mala baba contra Phil Collins, pero en fin, la merece-. Auténtica pasión que, sin quizás él pretenderlo también supone una vindicación de la figura del crítico musical, tan denostada en estos tiempos. Pero no me refiero a la figura del crítico pedante y resabiado, ni al muy presente cínico “opinador” de la tendencia del momento. Sino al auténtico melómano de la música. A esa persona a la que sus amigos consideran un pesado por aburrirles hablando sin cesar durante horas y más horas de esta o aquella banda olvidada injustamente y que no entienden que no se trata de erudición o presumir de conocimientos. Es que Gendre, como modestamente un servidor, no concibe la vida sin música.

Vuelvo a la experiencia personal para ahondar en este aspecto. He disfrutado sobremanera en los capítulos dedicados al punk, el post-punk, C86, Manchester, rock americano o el dream pop, terrenos afines. Pero las ganas con las que escribe Gendre sobre la importancia de grupos como por ejemplo Minor Threat, Pere Ubu o Nurse With Wound, ya conocidos por mí y escuchados con anterioridad, o géneros en general muy alejados de mis gustos personales como el hardcore, el post-hardcore, o los “mundos industriales”, son contagiosas y me han hecho volver a prestarles atención. Claro, no ha conseguido que me “gusten”, pero si transmitirme los porqués esos grupos merecen atención. Esa, creo, debería ser la meta de cualquier crítico musical. Y por eso este libro es una obra no solo a recomendar, sino a celebrar. Y si se me permite, a solicitar desde ya una segunda parte o futura ampliación.

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